domingo, 29 de marzo de 2009

Testamento Ológrafo



Dejo mi sombra,una afilada aguja que hiere la calle
y con tristes ojos examina los muros,
las ventanas de reja donde hubo incapaces amores,
el cielo son cielo de mi ciudad.

Dejo mis dedos espectrales
que recorrieron teclas, vientres, aguas, párpados de miel
y por los que descendió la escritura
como una virgen de alma deshilachada.
Dejo mi ovoide cabeza, mis patas de araña,
mi traje quemado por la ceniza de los presagios,
descolorido por el fuego del libro nocturno.

Dejo mis alas a medio batir, mi máquina
que como un pequeño caballo galopó año tras año
en busca de la fuente del orgullo donde la muerte muere.
Dejo varias libretas agusanadas por la pereza,
unas cuantas díscolas imágenes del mundo
y entre grandes relámpagos algún llanto
que tuve como un poco de sucio polvo en los dientes.
Acepta esto, recógelo en tu falda como unas migas,
da de comer al olvido con tan frágil manjar.

Sebastián Salazar Bondy

6 comentarios:

Trovator dijo...

Dejar todo y largarse, que maravilla... A veces hay que dejar muchas cosas , buenas y malas, para poder seguir en nuestro camino, cosas que nos pesan y dificultan el viaje. Claro que uno también se va haciendo de cosas nuevas :D

Un abrazo!

Gittana dijo...

Puedo quedarme con tus alas???

Si???

L0RR4!NN3 dijo...

es hermoso olvidarse de todo cuando se leen espacios asi
saludos

Hernan Dario dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hernan Dario dijo...

io tmb kiero comer de ese manjar

Unknown dijo...

genial Salazar Bondy...!!!

besos, limeña!!