domingo, 31 de enero de 2010

Hay una distancia...

Dices que me retire de la lluvia, pero no buscas caminar a mi lado, y hoy estoy atrapada, hay una distancia aquí, entre tú y yo; nada, salvo yo y la daga, el sonido de la lluvia en el tejado; ¡Contemplame..! Esto no es la lluvia, entonces debo de serlo yo; no beberé tu vino añejo, querido. Me dices que estoy hecha de inocencia, pero aún así me dejas en peligro, me dejas sedienta...



Mi corazón... mi corazón es de fragilidad, mi pálida piel se torna rosada... Cuando ya has escondido tus lágrimas, me dices que regrese, y yo ...yo voy hacia ti, pero como he de correr, si mis huesos y mi corazón me los has robado, mas me dices que corra, yo corro... Y entonces, y ahora, comtemplo el tiempo que vendrá cuando muerta de nuevo esté...



Me dices que parta sin tardanza, yo parto... parto con la daga y las lágrimas en mis manos...



¡He aquí! Las sombras, el cielo descendiendo; entonces, a fuerza de golpe, camino, antes de correr y fundirme con el crepúsculo, en mi mente, en la cual esta este momento, ¿mas aún parece como si nada cambiara de cualquier manera?, después de todos aquellos años que me dejaste caer en depresiones emocionales, la sombría y mojada caída de terciopelo me cubre, mis sentimientos desvanecen lejos de nuestro mundo tan ignorante, todos los hermosos momentos compartidos, deliberadamente apartados, hay una distancia...



Hay una distancia...

3 comentarios:

Meinlitz dijo...

Camina sobre las veredas sedientas de la Avenida Boulevard y luego corre por la infame San Borja Sur.

Zahira Islas dijo...

Hermoso!!!

Saludos.

Trovator dijo...

Distancias emocionales, más que físicas. Las brechas más complicadas de cerrar, sin embargo podemos usar armas más poderosas.

Lo difícil ahora es determinar cuáles son...

Un abrazo!