Ya pasadas casi 24 horas después de aquel día al que la mayoría califica de especial, ya después de la agobiante tarea de agradecer por los cálidos, y no tan cálidos, saludos por aquel día en que los demás poseen la felicidad, la cual por cierto debió ser ajena, pero no fue, puesto que yo no me adueñe de ella... pasados los segundos, pasados los minutos, pasadas las horas: puedo respirar.
Admito que no pude comenzar "mi día" de la mejor manera. Y digo que empezó de la mejor manera, pues liberé mis sentimientos, y los grabé en una hoja de papel. Seguí los impulsos de mi corazón y surgió la vida; sin embargo, no surgió el color. Por naturaleza, siempre o casi siempre, me trazo como objetivo la perfección, aquella perfección tan anhelada por mí, aquella perfección que no encuentro en la realidad y pretendo encontrarla en lo onírico, lo que solo logra existir en mis pensamientos, en mi imaginación. Mientras el lápiz se deslizaba por la hoja en blanco, me di cuenta de que la tonta perfección no hacia más que hacerme sentir inferior, no hacía más que hacerme dar cuenta de cuántos errores puedo cometer hasta en la realidad que intento plasmar en mis dibujos. Fue luego de esto que el verdadero sentimiento, el verdadero impulso del corazón se adueño de mí, y no hice más que plasmar elementos, los cuales uno a uno se fueron complementando. En cada uno, yace un significado; en cada significado, yace un recuerdo; en cada recuerdo, yace un sentimiento... Fue, entonces, lo único valioso que pude obtener aquel día.
Poco interés evoca en mí la idea de un feliz cumpleaños, poco interés si festejan por ello o no. Las intensiones son valoradas por mí, pero hasta ahora no logro responderme por qué yo busco más que un saludo, un regalo, una reunión. Hasta ahora no logro responder el por qué prefiero involucrarme en un mundo ajeno al de los demás... Quizá sea porque lo único que quiero, cada 29 de agosto, es encontrar a Lucía, encontrarla y no volverla a perder, nunca más. Así y solo así, dejaré de buscar la perfección en mis creaciones. Sí, estaría dispuesta a dejarla de buscar si es que vuelvo a encontrar a Lucía, si es que vuelvo a encontrarme, como casi pude hacerlo ayer.

2 comentarios:
Comparto aquella visión de la "celebración" de cumpleaños. Sin embargo, aquél día intento llenarme de positivismo... para conmigo mismo todo aquello... uno sólo basta en su día.
Un abrazo, y felicidades
La perfección se mide desde perspectivas. Ya no podemos seguir creyendo en la existencia de UNA verdad, UN modelo de perfección y tantos UN. A veces no han nada mejor que dejarse llevar por los sentidos. Así también, no hay nada mejor que lo que nosotros creamos sea NUESTRA VERDAD...
=)
Reencontrarnos, al final, no es imposible si vemos dentro nuestro.
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