sábado, 5 de febrero de 2011

Soy como tú estás, soy como te sientas... 


Hoy no hubo lluvia, tampoco hubo nubes teñidas de ese naranja melancólico típico de las tardes veraniegas. No sé por qué, pero hoy la canción que escribí al principio, me trajo recuerdos agradables, llenos de experiencias veraniegas con el carboncillo en la mano dibujando árboles en El Olivar, de pronto recordé también la lluvia cayendo encima de ellos, pretendiendo dejar su huella para que recuerde esos momentos por si algún día no los vuelvo a vivir. Los dibujos... los dibujos de aquellos árboles han de andar por ahí guardados, esperando algún día ser tomados por las manos ingratas que los crearon. De por sí la canción me recuerda esos tiempos artísticos, el arte se adueñaba de mis veranos. Hablo del pasado, porque en el presente parece haberse difuminado esa sensación artística que tenía antes. Como desde hace un par de años, dentro de unos días reviviré el día en que que me proponía volver a intentarlo, solo que esta vez yo solo seré una simple espectadora de todos aquellos que se entreguen a cumplir sus sueños... solo seré una más del montón que se quedó atrás, tomando el camino equivocado quizá, tomando lo que el destino le propuso. 



1 comentario:

Trovator dijo...

Ver parte de la vida en el banquillo de espectadores es un gran golpe, sin embargo el tiempo podrá llevarse todo, menos el arte interno.

Un barazo!