domingo, 26 de junio de 2011

Al tiempo no le importan los relojes


A: Tú no puedes molestarte conmigo nunca
B: Eso depende de como concibas el tiempo
A: Tú nunca te molestarías conmigo
B: Porque hay dos opciones: o puedes concebirlo a priori, y pensar "el futuro no existe", que cada segundo es el que crea (al desaparecer) al siguiente, es decir, no hay algo más allá; o bien, la otra posibilidad es pensar que exista un futuro en el futuro, entonces ahora mismo estaríamos en el pasado.
A: Tú nunca te molestarías conmigo. Nunca.
B: Aunque yo creo, más bien, que no existe el futuro. Entonces, mi "nunca" solo vale por el presente, es decir, en este segundo y en este, y en este.
A: Nunca
B: Y en este segundo sueño.

En este segundo me atrevo a soñar...

 (Silencio. Las últimas palabras se repiten con insistencia mientras se desvanecen en el espacio y el tiempo, este tiempo, al que poco le importa el sonido de las agujas del reloj, ese sonido amenazante.)

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